El Trabajo del Futuro

Jose Antonio Herce

El Futuro del Trabajo es malo, muy malo. Es más, cuanto antes desaparezcan muchos de los trabajos presentes mejor. Pero los Trabajos del Futuro van a ser muy buenos. Esto no es un simple juego de palabras. Es la manifestación, que se repite una y otra vez a lo largo de la historia humana, de la “destrucción creativa” schumpeteriana. Serán tan buenos y remuneradores que, fíjense, nadie querrá jubilarse y tendremos que abolir el sistema de pensiones. No se preocupen, esto no va a suceder mañana y, mientras tanto, siempre pueden consultar otra de las secciones de este blog dedicada a ellas. También, mientras llega ese omento estelar de la humanidad, pueden consultar en esta sección mis colaboraciones en medios, conferencias y comparecencias sobre esta materia, que se ampliará con colaboraciones sobre el desarrollo general de las fuerzas productivas en la nueva era digital y la cuestión crucial, estrechamente asociada a la anterior, de la redistribución de la renta.

Los Pactos de la Moncloa. Segundas partes

Los Pactos de la Moncloa. Segundas partes

Los Pactos de la Moncloa fueron la brillante respuesta de la joven (e inexperta) democracia española a la complicada situación económica que la conjunción de dos poderosas tesituras estaba produciendo. Se firmaron el 25 de octubre de 1977 en el Palacio de la Moncloa.

Se trataban del ‘Acuerdo sobre el programa de saneamiento y reforma de la economía’ y del ‘Acuerdo sobre el programa de actuación jurídica y política’. Las Cortes constituyentes los ratificaron entre el 27 de octubre (el Congreso) y el 11 de noviembre (el Senado) del mismo año.

Hoy, para vencer el Covid-19 y, sobre todo, para ‘reconstruir’ la economía española tras el desplome de las cadenas productivas y de pagos (y contrapartidas) y el consiguiente, pero derivado, ‘shock’ de demanda, se reclama desde el Ejecutivo un gran pacto.

El nombre es lo de menos, se dice, pero todo el mundo evoca los Pactos de la Moncloa. Y se subraya: entre todas las fuerzas políticas y sociales.

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La participación laboral de los jóvenes. Número especial de EKONOMIAZ

La participación laboral de los jóvenes. Número especial de EKONOMIAZ

La evidencia española muestra que la participación laboral de los jóvenes, tanto hombres como mujeres, se está normalizando, lo que significa que se ha reducido para los más jóvenes en los últimos años y se ha equiparado entre los sexos para las edades intermedias.

Pero a medida que avanza la edad, dentro de una cierta equiparación entre los sexos, hasta edades avanzadas, se produce un colapso de la actividad laboral.

Esto no es así en todos los países de la UE o fuera de ella, donde encontramos excepciones muy notables de amplia actividad laboral.

Hay muchas razones para que la actividad laboral a edades avanzadas no disminuya excesivamente y también para que lo haga, pero pocas tienen que ver con el incesante aumento de la esperanza de vida, lo cual no deja de ser una paradoja por dilucidar.

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José Antonio Herce