Las 150 palabras

Jose Antonio Herce

En esta sección, encontraréis breves análisis de noticias de actualidad relacionadas con la libertad económica, la competencia, las pensiones, la disrupción tecnológica y el futuro del trabajo y la despoblación. En algunos casos, estos textos precederán un desarrollo más sustantivo en el blog accesible mediante el oportuno enlace.

El abecedario de la reconstrucción (III)

En este simple ejercicio, gracias al amplio abecedario ilustrativo desplegado, se muestra algo en lo que igualmente se ha reparado poco. Me refiero al impacto sobre el bienestar, transitorio o permanente, que pueda tener una perturbación tan descomunal como la causada por la covid-19.

En la Salida en “V”, la pérdida de bienestar (PIB, en realidad) se reduce al triángulo A-B-D en el gráfico del 150P anterior… y ya está. Eso sí, para siempre.

En la Salida en “Z” bien pudiera darse que no hay pérdida de bienestar o que, incluso, hubiese una pequeña ganancia (o lo contrario). Las “Z” son raras en materia de crecimiento, aunque muy frecuentes en los mercados de divisas, las bolsas de valores y similares.

En la Salida en “L” hay una pérdida de bienestar permanente y creciente (siempre respecto a la tendencia, claro), a pesar de que el PIB ya crece a su tasa potencial. En la Salida “ES” (línea B-I en el gráfico, esta es nueva… el temible Estancamiento Secular) la pérdida de bienestar es permanente y creciente.

Esto del crecimiento tiene sus sutilezas. Muchos me repicarán diciendo que nunca se sabe, y que, a lo mejor la “L” y el “ES” nos hacen más felices. Pues a lo mejor tienen razón. Pero hablemos con propiedad, ¿no les parece?

El abecedario de la reconstrucción (II)

Continuando con el abecedario de la reconstrucción, supongan que la inclinación de la línea del cañón del fusil (línea A-G en el gráfico) representa la tendencia de crecimiento potencial anual del PIB a largo plazo, por ejemplo, el 2,5% (en términos reales).

Una recesión en el año “t” supone que esa línea se quiebra (línea A-B) y el PIB cae en un año cualquiera, por ejemplo, el 4% (punto B). En una Salida en “V”, al año siguiente, el PIB se recupera (línea B-D) y, un año más tarde está creciendo de nuevo al 2,5% (punto D). El año de la recuperación, por lo tanto, el PIB ha tenido que crecer exactamente el 9,44%, para recuperar la caída del año recesivo y para alcanzar la tendencia (línea D-G).

Una Salida en “Z” canónica (línea B-E) exigiría una recuperación del PIB de alrededor del 16,5% (back-of-the-envelope, punto E) y una nueva recesión psterior (línea E-F) para corregir el overshooting y volver a la tendencia (línea F-G). En una Salida en “L” (la bayoneta), por fin, se recuperaría la tasa del 2,5% (potencial) al año siguiente de la recesión (línea B-H).

El abecedario de la reconstrucción (I)

Con este mismo titular, ha circulado estos días, con cierto éxito entre analistas y economistas académicos, una genial infografía de los posibles perfiles cíclicos de la recuperación basada en una publicación de la muy respetable Brookings Institution (aquí)


Hay que reconocer que se trata de un notable trabajo de divulgación. Pero oculta algunos detalles que han pasado desapercibidos en el debate. La figura más temible, sin duda, es la salida en “L”.

Hay que entender esto de la “L” porque no es evidente. Imagínense una bayoneta que apunta a media altura. La línea inclinada hacia arriba del cañón de un fusil sufre una repentina caída y continúa paralela a la prolongación de aquél sin jamás cruzarse con ella.

La salida en “V” (la que no veremos) es la favorita y consistiría en aquella bayoneta doblándose fuertemente en su ángulo hasta tocar la imaginaria prolongación de la línea del cañón.

En el fin de semana seguiremos con la reconstrucción, que no va a ser cosa de un día, descifrando, por ejemplo, esta curiosa imagen.

La deuda es una institución

Las instituciones tienen algo extraño. Llamamos así a esquemas de relaciones, compromisos y reglas, más o menos explícitas que marcan nuestras vidas, bien porque nos las facilitan o porque nos las entorpecen.

Nos proveen de recursos, nos los extraen del bolsillo. Les asociamos una sede, un “presidente”, personal y, como no, un cuantioso presupuesto.

¿Se imaginan, sin embargo, una institución etérea y real al mismo tiempo, sin sede fija, pero instalada en todas nuestras vidas, capaz de causarnos enormes perjuicios de burlar nuestros más profundos deseos de evitarla?

Pues hay muchas. La “deuda” es una de esas instituciones. Sí, lo que debemos o nos deben. Con sus motivos subyacentes, sus giros y torcimientos, sus miserias y alivios.

La deuda es antigua como el ser humano, seguramente, y se la ha documentado desde el tiempo de los sumerios, más de un milenio antes de que Hammurabi la regulase. Toda una institución. Para saber más sobre el problema de la deuda actual, aquí

Sensores y sensoras… les presento el intrépido nuevo mundo

No sabemos, aunque es probable que así sea, si la salida de la covid-19 consistirá en un periodo indefinidamente largo de recurrencia temporal (mañana o pasado) y/o espacial (aquí o allá) de brotes víricos con intensidad variable en cada momento.

Esta “topología” vírica solo se puede mapear sometiendo a la población a una “sensorización” continua, aleatoria y que arroje a la nube resultados en tiempo real para ser inmediatamente analizados y devueltos al esquema de confinamiento relativo y recurrente.

¿Se imaginan? Habría hasta “pasarelas Cibeles” para presentar cada temporada los EPI integrales, comodísimos y ergonómicos, de diseño, que serían entonces una parte integral de nuestras vidas. No se lo tomen a broma. Lo indico aquí como el heraldo de la transformación productiva que nos espera. Los que todavía hablan de la “4ª revolución industrial” (como si solo hubiese habido cuatro) no saben lo atrás que se han quedado. De verdad.

Los 200 ingenieros de la Comisión para la Reconstrucción

A las siete llueven croquetas… digitales. Decía el más grande profesor que jamás he tenido que, en Madrid, a las siete de la tarde, llueven croquetas (en forma de conferencias y sus correspondientes cócteles).

Con el confinamiento esto ha cambiado y ahora lo que llueven son webinars. Y los que se llevan de capa al personal son aquellos dedicados a blockchain y todo tipo de soluciones digitales. Y, además, al final, también te dan una croqueta… digital.

Lideran estas clases personas increíblemente jóvenes, dinámicas y creativas. Que han puesto en marcha cientos de start-ups que aportan soluciones que, de estar ya generalizadas, habrían resuelto de un plumazo los ingentes problemas de gestión del pago de los ERTEs, los préstamos ICO y la compensación simultánea de cientos de miles de deudas entre agentes desconocidos.

No sé cuantos ingenieros informáticos habrá vinculados a la Comisión Parlamentaria de Reconstrucción. Debería haber doscientos. Mínimo.

El limbo laboral del Covid-19

Afortunadamente (me apresuro a decirlo) tenemos la figura del ERTE, denostada en su día y alabada hoy, para contener la hemorragia laboral que causa el confinamiento.

Gracias a ello los datos de afiliación y paro de abril, llamados a ser “más que muy malos” solo han sido “muy malos”. La afiliación cedía, en el mes, mucho mas que nunca, mientras que el paro registrado también.

Pero hay dos indicadores que me interesa destacar. Siempre me he fijado en ellos, pero ahora son reveladores de lo que el limbo de los ERTE puede ocultar, muy inciertamente, para el futuro.

Estos son los contratos celebrados en abril, que se han reducido a poco más de un tercio de lo habitual (1,8 millones en abril 2019) y el número de beneficiarios de prestaciones del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), que se ha duplicado hasta los 5,2 millones (2,2 millones en abril de 2019).

Hoy, más que nunca, “viva la libertad y el desestanco”

Nuestro país lleva cuarenta y seis días en Estado de Alarma, algunos de aquellos “reforzada”. El confinamiento y las cuarentenas han sido necesarios para contener el contagio y, de hecho, son la única manera eficaz para lograrlo mientras no se disponga de una vacuna.

Pero, también implican una supresión de las libertades de movimiento y de reunión. Como digo, más que justificada desde a responsabilidad social que a todos nos incumbe. Pero lo que es más difícilmente justificable es el “estanco”, público o privado, de los equipos y consumibles de protección.

Cuando el acaparamiento es público se llama confiscación y puede ser hasta beneficioso (aunque raramente, la verdad), cuando el acaparamiento es privado se llama “estraperlo” (una palabra bien galdosiana, como este blog) y es perverso siempre. He escrito ampliamente sobre todo esto en esta página web, pero lo mejor que puedo sugerirles ahora es que lean la primera entrada

Una Buena Sociedad… el blog

Utilizo este formato en mi web para “promocionar” una vieja aspiración emocional hecha realidad gracias al coraje y la generosidad del equipo dirigido por Álvaro Delgado Gal que ha logrado que Revista de Libros inicie una nueva etapa.

Un blog denominado “Una Buena Sociedad” y escrito juntamente con mi hermano gemelo, con quien comparto muchas cosas, además de la edad.

Si, en mi blog de esta página, ya se encuentra servido uno de los pilares en los que se sostiene una buena sociedad, el liberalismo económico (reflejado en su el título “Viva la libertad y el desestanco”), en el que anuncio ahora se sustancian los pilares del liberalismo social y político.

Este modesto esfuerzo solo pretende apoyar a todos quienes ansían que España no olvide sus raíces liberales, que, de tan esforzada como poco fructífera manera, alimentaron los escasos brotes de verdadera libertad que hemos disfrutado en nuestra historia. Vale.

Austeridad y frugalidad no son lo mismo

La Comisión de la UE, apoyada por países centrales, impuso la austeridad para limitar la crisis de la deuda soberana y la explosión fiscal que estaba provocando la crisis financiera, especialmente durante su rebrote en 2011.

Esa política, no solo no pudo evitar la ampliación de las brechas de desigualdad, sino que las agudizó. Hoy, la austeridad no va a ser posible porque la hemorragia económica y financiera del Covid-19 está rebosando los muros de contención del déficit y de la deuda y porque sería insoportablemente impopular.

Pero si la austeridad como política no debería volver, parece que lo que se va a imponer, en mi opinión, es la frugalidad como estilo de vida. La frugalidad se elige, mayormente porque es algo positivo. Puede ser fruto de la escasez de recursos, pero también de una opción por la vida simple y contra el exhibicionismo. La frugalidad es virtuosa. Que venga.

Las previsiones económicas del Covid-19

Llevamos semanas recibiendo previsiones macroeconómicas de analistas, organismos e instituciones. De las primeras avisando de un mal II Trimestre y un parón de la economía, hemos pasado a previsiones de caídas (interanuales) del PIB de dos figuras en los dos primeros trimestres del año y cercanas al 10% para el conjunto del presente año.

Las más recientes en este sentido, de BBVA Research y el FMI, en las que el PIB de 2020 desciende por encima del 8%, el déficit supera al 10% del PIB, la deuda se acerca al 115% y el paro sube del 20% de la población activa. Siendo horribles estas noticias, la noticia aún peor es que estas previsiones, con toda probabilidad, se verán obsoletas en días o semanas.

La herd immunity no ha funcionado frente al Covid-19 porque no hay una vacuna. No se frenará el descalabro económico en ausencia de una buena vacuna política.

Aquí se discute el futuro desde el punto de vista del ahorro.

Un pacto reconstituyente

La RAE define “reconstituyente”, en la segunda acepción de esta voz, como “Dicho especialmente de un remedio: Que tiene virtud de reconstituir”.

El gobierno propone un gran pacto para afrontar la pandemia y sus consecuencias sociales y económicas, especialmente ahora que se vislumbra el freno y posterior repliegue del contagio y se avecina una problemática fase de recuperación económica preñada de intensos retos, esfuerzos y concertaciones.

Un pacto es necesario. Un pacto que ayude a remediar la situación y que reconstituya el tejido social y económico dándoles nuevo vigor.

Pero también se puede declinar la voz “reconstituyente” en una acepción política. Hoy, la democracia española, ni está en peligro ni necesita un proceso (re)constituyente.

Pero sí necesita perfeccionarse y recuperar el valor de la colaboración leal entre actores políticos, sociales y económicos. ¿Son las segundas partes de los Pactos de la Moncloa que se proponen la solución? No lo creo. Más sobre este pacto.

“Desescalar” por barrios. ¿Tiene sentido?

De la misma forma que se está planteando, aunque no sé muy bien quien manda en esto, la verdad, la posibilidad de “desescalar” primero a los jóvenes (entiendo que a los niños no acompañados no), se habla de hacerlo también con los territorios despoblados.

Esto de ir “por barrios” (de edad, ubicación territorial, etc.) ofende a un país con sentimientos igualitarios tan acendrados como los que abundan en España. Pero si hay un criterio de Salud Pública (más que sanitario, no es lo mismo) que lo aconseje, ¿por qué no? Aunque me parece que, ese criterio, no se fijaría en la edad ni en el territorio, sino en la condición vírica de cada uno.

¿Debería corregirse este criterio, en uno u otro sentido, por su racionalidad económica? ¿Debería “desescalarse” a cualquiera contra su voluntad? ¿Debería dejarse que cada CC AA “desescale” lo que, cuando y como quiera? Ahí lo dejo.

En la España rural, están planteando las diferencias de su situación.

De la renta básica al impuesto negativo

Todo el mundo entiende la expresión “renta básica” aunque si se le preguntase qué entiende por esto no sabría qué versión destacar porque se habla mucho de ella últimamente.

Pero la expresión “impuesto negativo”, aparte de sonar bien en sus términos, goza de bastante menos presencia en los círculos sociales. Un impuesto negativo no se explica ni en dos tardes, como para hacerlo en las ochenta palabras que me quedan.

Solo les diré, para crearles la debida expectación, que un Impuesto Negativo (IN, sobre la renta se entiende) es una Renta Básica de última generación, aunque tenga ya casi seis décadas de vida en los textos y algo menos en la práctica. Anida a muchas variantes preservando lo bueno y limitando lo malo de las ideas alrededor de las rentas básicas. No es broma. A mí, el IN es la única variante de la RB que me gusta. Seguiremos informando.

Por el momento, pueden acceder aquí a un documento más amplio, que escribí nada menos que en 1987 para Papeles de Economía Española, en el que se explican más detalladamente estos conceptos y sus implicaciones económicas, documento que también está referenciado aquí, en este blog.

El Covid-19 y la última tienda del pueblo

Si, un decir, en Zaragoza, a causa del confinamiento y la falta de liquidez, cierra una pequeña tienda de barrio, es un drama. Si en un pueblo de menos de cien habitantes cierra la única tienda de comestibles que existe, debe de ser como si el virus hubiese ganado la partida.

Hay héroes del servicio a domicilio como los de “La Exclusiva” (Soria, www.laexclusiva.org), que abastece de alimentos y artículos de primera necesidad, haciendo un uso inteligente y social de la movilidad, a cientos de familias cada día en la despoblada Soria.

Pero no sabemos (muestra más del abandono) cuántos pequeños establecimientos o trabajadores autónomos hay ahora mismo en riesgo de desaparición por falta de liquidez en los 1.300 municipios españoles de menos de 100 habitantes. ¿Y si se crease un “Fondo de Liquidez Rural” con los remanentes de las Diputaciones y Ayuntamientos y aportaciones de empresas? Trabajemos los detalles.

¿Hay alguien preparando el post-bend-the curve?

Si se confirma el popular “un día menos”, algún día dejaremos atrás la pandemia. Ojalá sea pronto. Nadie en su sano juicio pensará que, al día siguiente, como tirando de un hilo, todo el entramado productivo, logístico y laboral se va a alzar, alguien va a sonar la campana y la maquinaria económica va a empezar a rugir.

Pero apuesto a que muchas personas (incluso informadas) creen que todo esto es transitorio de toda transitoriedad. Así, de hecho, se puede deducir de la literalidad (días o semanas) de muchas de las normas de confinamiento previstas hasta ahora, algunas ya prorrogadas.

Sin embargo, bastantes agentes económicos decisivos creen, con razón EMMO, que tardaremos (muchos) meses en volver a (autorizar) que se llenen los bares, los estadios o el metro.

¿Hay alguien preparando el post-bend-the-curve? Yo no los veo, llamemos a la UME que, nos consta manifiestamente, saben hacer planes de contingencia.

¿Hay que tocar los ahorros previsionales ahora?

El Gobierno permitirá, durante seis meses, liquidar parcialmente los ahorros previsionales de parados, empresarios y autónomos afectados económicamente por el coronavirus.

Una medida oportuna. Pero después de haberlo solicitarlo personalmente hace días en una entrevista (subida a este blog), lo he venido pensando mejor y creo que hay que ser prudente.

El mercado está ahora muy bajista y su liquidación podría exacerbar esta tendencia, imponiendo a sus titulares cuantiosas pérdidas. Sin embargo, el activo se podría usar como garantía de una línea de liquidez, a autorizar expresamente. Así, si fuese necesario ejecutar la garantía, se podría abordar esta liquidación y su incidencia fiscal en mejores condiciones de mercado.

Un Plan de Pensiones es el último activo que debería liquidarse si se tienen alternativas. Me apego al principio de que los ahorros previsionales son los bocadillos de un mañana muy largo y no el pan de hoy y no deberían tocarse.

Catch 22: miedo al virus y a perder el empleo

Un “Catch 22” es una película de 1970, basada en la novela homónima de Joseph Heller (1961), y un dilema lógico. Si caes en una situación en la que estás mal y te escapas puedes estar peor.

Esta idea está ya anidando en la mente de millones de españoles enfrentados a salvar su puesto de trabajo o su empresa al mismo tiempo que su vida. Incluso entre los más determinados a cortar el contagio (whatever it takes) y los más críticos con estos por “no priorizar los empleos y las empresas” a lo anterior (whatever it takes), les aseguro que este dilema anida. Es natural.

No creo que nadie quiera desconsiderar los argumentos legítimos de la otra parte, pero sí reclamo que quienes deben tomar las decisiones tengan la mente clara y sepan explicar estas decisiones. Mi elección es rotunda: parar el contagio a toda costa limitando dicho coste económico.

Parar la hemorragia económica del Covid-19 (III)

¿No se podría retener una pequeña parte de las rentas de quienes las tienen más aseguradas en esta dura coyuntura y constituir con ellas un “Seguro Social” que permitiese ir pagando sobre la marcha a los principales damnificados? ¿O financiarles su necesidad de circulante hasta que se restableciese su capacidad de pago y de devolución de los anticipos?

Esto no sería un impuesto, ni otro tipo de política fiscal, menos aún de política monetaria heterodoxa (helicóptero monetario) o basada en deuda. Estaría más cerca de un seguro que operase una mutualización instantánea, dinámica y con eventual rescate parcial de la “prima” una vez pasada la pandemia.

Solo hay un problema: la cadena administrativa y regulatoria existente es incapaz de implementar este tipo de esquema de la noche a la mañana. Como pasa con cualquier otra medida antes citada. Pero la blockchain y la Inteligencia Artificial pueden hacerlo. ¿A qué esperamos? (ver una perspectiva más amplia)

Parar la hemorragia económica del Covid-19 (II)

Los agentes económicos estresados por el cierre de sus negocios, las fábricas, las obras; los trabajadores y los proveedores de estos mismos negocios, se están quedando a “dos velas”.

Los negocios cierran por orden administrativa, no porque los clientes dejen de comprar sus bienes y servicios. Los dueños de esos negocios no ingresan los recursos con los que pagar a los trabajadores, proveedores y acreedores. Estos, a su vez, fallan en su propia cadena de pagos.

Solo permanecen en pie los funcionarios, asalariados de empresas con mercado y/o fuelle de circulante, pensionistas y parados que puedan recuperar el grueso de su salario a través de las prestaciones del SEPE.

Los que tienen sus rentas aseguradas o escasamente perjudicadas son muchos más que los que las han perdido o las han visto reducirse en proporciones inabarcables. Esto está sucediendo ahora, según yo escribo y tú lees esto. Está sucediendo ahora mismo. (ver una perspectiva más amplia)

Parar la hemorragia económica del Covid-19 (I)

Hay que parar la infección vírica al coste que sea (whatever it takes). Pero, al mismo tiempo hay que limitar la hemorragia económica y del sistema de pagos que está causando.

También la financiera, pero ahora hay que enfocarse en el “circulante”: se está secando. Lo que no es más que la imagen especular del colapso de muchos sectores productivos (que han “bajado la persiana”) y toda su cadena de suministro, por no hablar del empleo que toda ella conlleva.

Los macroeconomistas piensan en colchones fiscales (que amortigüen el golpe) y flotadores monetarios (bien inflados), o en deuda soberana o europea. Porque deuda habrá. Y otros males, que sembraremos obligados ahora y cosecharemos más tarde. Los Bancos

Centrales y gobiernos de muchos países ya están implementando esta panoplia de medidas, pero la economía global está sufriendo un gigantesco shock de oferta. ¿Serán suficientes? ¿Hay otras medidas que se puedan tomar? (ver una perspectiva más amplia)

Tsun Zu y las Logísticas del Covid-19

Si esto no es la guerra, se le parece. Solo que nadie puede salir de sus trincheras mientras arrecia una lluvia corrosiva e infecciosa contra la que solo tenemos paraguas humanos, héroes y heroínas, profesionales sanitarios y logísticos que hacen todo por nosotros.

¿Y los capitanes y generales? ¿Quién asegura las comunicaciones, los suministros vitales y los que combaten los portadores del escudo?

¿Dónde está el conocimiento y la tecnología que garantiza las logísticas sanitarias, económicas y financieras que nos permitirán adelantarnos a las tres catástrofes que nos amenazan?

Disparando bellos eslóganes de unidad y escudándonos en el sesgo retrospectivo o con avales y saquitos de dinero no lo resolveremos.

¿Es que solo Ortega y Reig lo ven claro? Creo que hay que releer a Tsun zu (El Arte de la Guerra) para darse cuenta de que nuestras cadenas logísticas antes mencionadas necesitan verdaderos líderes al frente, no malos actores.

Vídeo

Contra el Covid-19, time is of the essence

El gobierno ha lanzado ayer un cañonazo contra la creciente hemorragia económica provocada por las medidas de contención provocadas por el Covid-19.

Sabíamos una cosa y otra, que la contención iba a cobrarse docenas de miles de empleos y empresas y que la cadena de pagos podía estallar en pedazos, por un lado, y que evitar este destrozo, dinámico, por cierto, requeriría un cañonazo de calibre inédito.

Italia ha disparado un “obús” del 20% de su PIB, Alemania otro del 15%, los EE. UU. otro del 4% apenas (que podría llegar al 4,7%). El gobierno anunció el 20%, pero en realidad es el 16% (Moncloa debe aprender a extraer porcentajes) y por vías que tardarán tiempo en dar en una diana móvil y huidiza. 

Time is of the essence, dicen los ingleses cuando quieren referirse a la naturaleza esquiva de aquellos problemas que no admiten dilación si se desea resolverlos. Más aquí y aquí.

Un Gran Seguro Social Contra el Covid 19

A la espera de una vacuna contra el virus, que tardará meses, solo hay una cura eficaz: cortar el contagio de raíz o lo más cerca posible de la misma mediante un confinamiento extremo de los grupos de riesgo y mucho más allá, el aislamiento de territorios enteros entre sí y el corte de comunicaciones significativas de personas.

O esto corta en seco la geometría explosiva de la infección o el sistema sanitario no aguantaría su presión. El whatever it takes “draghiniano” carece de sentido mientras no se corte el contagio porque el coste económico del mismo se convierte en una diana móvil cada vez más grande.

Puede haber muchos perdedores y ningún ganador. Pero, al menos, hay muchos agentes económicos que seguirán percibiendo sus rentas puntualmente.

Pues bien, ha llegado el momento de crear un Gran Seguro Social Contra el Covid 19. Lo explico con más detalle a continuación.

El año Galdós y las Clases Pasivas

¡Miau y requetemiau! Este es el año Galdós y quiero hablar de las “Clases Pasivas”. Un régimen especial(ísimo) de la Seguridad Social que cubre las garantías de pensiones de los funcionarios de los grandes cuerpos de la administración civil, militar y judicial.

No es MUFACE o equivalentes, aunque están estrechamente ligados. En las novelas de Galdós aparecían “habilitados” de CCPP, es decir agentes calificados por el Estado para liquidar en metálico las pagas a los funcionarios jubilados o a sus derechohabientes, en sus propios domicilios (de aquellos).

Estos habilitados corrían más riesgo que los correos de la Wells Fargo. Desde 2011 este régimen está cerrado a la entrada de nuevos afiliados, pero se extinguirá allá por 2090…

Si antes el Estado no se lo quita de encima endosándoselo a la Seguridad Social como si fuera un enorme seguro de prima única. ¿Quién será el guapo que lo valore?

Prohibido tener pérdidas

¡Ea, ya está! Hemos dado con la solución universal para la prosperidad general. Que las actividades económicas solo tengan beneficios, nunca pérdidas, y lo lograremos tan bonitamente por decreto ley.

Si eres empresario o autónomo, y tienes pérdidas, cosa que no debieras tener, porque ya está prohibido tener pérdidas, te vamos a obligar a tener beneficios.

Para ello vas a firmar un contrato con tu cliente en el que te vas a comprometer a no venderle género por debajo de lo que te cuesta producirlo.

Como no sabemos ahora mismo lo que te cuesta producirlo, pues ya te diremos, pero de momento, tú, vendes a precios que te permitan cubrir tus costes. A ver si así logramos que todo el mundo quiera ser agricultor. Luego lo intentaremos con las demás actividades.

Tus clientes también tendrán que comprometerse a vender lo que te compran sin pérdidas, claro. Y así todo. To-do. Más aquí

El Pacto de Toledo con freno y marcha atrás

Este título evoca una de las más logradas comedias de Jardiel, “Cuatro corazones con freno y marcha atrás”. Los protagonistas de la obra ingieren el elixir de la eterna juventud y al punto dejan de cumplir años y rejuvenecen… Y ahí empiezan los problemas.

Ninguna imagen más oportuna, cuando la humanidad sueña con alcanzar la escape velocity de la muerte en las próximas décadas. Si eso se lograse (y cabe dudarlo), el Pacto de Toledo, recién reflotado de su propio hundimiento cuando se acabó bruscamente la anterior legislatura, tendría un problema irresoluble. Ya lo tiene sin necesidad de que nadie se tome elixires de la eterna juventud, aunque el freno no esté echado ni se haya iniciado la marcha atrás.

Basta con las casi cuatro horas que añadimos a la Esperanza de Vida cada día (en media ponderada por edades). Mientras eso suceda el Pacto de Toledo tendrá muchos problemas.

La movilidad, la despoblación y las sillas musicales

¿Se acuerdan del juego de las sillas musicales? Empezaba con siete personas y seis sillas. A un ritmo musical acelerado se iban descartando, una a una, personas y sillas.

Cuando paraba la música, solo había una persona y ninguna silla. Lleno total. Estos días ha circulado un tuit con un soberbio reportaje gráfico sobre la movilidad interprovincial que me sugiere que cuanta más movilidad local haya (interprovincial eventualmente) más distribuida estará la población en el territorio.

Y así tendremos la sensación de que todo el territorio está poblado. Podríamos intentar dar con una fórmula de movilidad sostenible, flexible, a demanda, low-cost y, especialmente, colaborativa que permita habitar territorios poco poblados, pero maravillosos.

Sin renunciar, de esta manera, a tener un buen trabajo conectando pueblos y pedanías en comarcas despobladas con cabeceras comarcales, provinciales o regionales en las que desempeñarse laboralmente. Conviene intentarlo todo menos esperar a que llegue el AVE.

Tipo sin base

Es un sinsustancia”, dicen en mi pueblo para referirse a “tipos” con poca base. Pero yo quiero hablar del sistema fiscal.

Este se compone de dos elementos fundamentales: las bases imponibles y los tipos impositivos. Así, podemos tener tipos con mucha base y tipos con poca base. Cuanto menores son las bases, mayores deben ser los tipos para que se pueda recaudar lo suficiente.

Esto suele causar bastante enfado entre los que pagan, porque pagan doble mientras los listos se escabullen. Aunque la evasión no es la única forma de reducir las bases impositivas.

También están las deducciones, reducciones o desgravaciones en la base de los impuestos. Y esto último hace que los mismos tipos rindan bastante menos. Es decir, que los “tipos efectivos” sean mucho menores que los “tipos nominales”. Por ahí se va la fuerza de los impuestos y se causan perversos círculos viciosos que refuerzan la evasión.

Tipos de interés biológicos

El “estancamiento secular” de Japón, situación a la que se abocan muchas economías avanzadas también, ha puesto de moda los “tipos de interés biológicos” (se acuerdan de Paul Samuelson en el JPE, 1958).

Como la población decrece, pues lo lógico es pensar que dicho tipo de interés es… ¡justo, negativo! Pero a nadie se le ocurre pensar que, en realidad, el tipo de interés biológico es mucho mayor.

¿Cómo es esto posible? Muy sencillo, la métrica demográfica adecuada no es el mero headcount (contar cabezas) sino la de la longevidad. Es decir, si cada 24 horas que pasan añadimos 3,8 horas a nuestra Esperanza de Vida pues entonces el tipo de interés biológico debería ser un 15,83%, ¿no? Claro, esas ganancias van a edades no laborales y las tiramos por la borda de un crucero, eso sí. Llueve maná y no nos enteramos. Peor aún creemos que algo nos empapa.

¿Quién se queda con las ayudas de la PAC?

Las redes sociales te plantean cuestiones apasionantes. La que titula es una de ellas y venía con respuesta implícita: los consumidores se están apropiando íntegramente de las ayudas de la PAC y los productores no se benefician.

No lo creo. Las ayudas de la PAC son barreras no arancelarias que permiten a los agricultores europeos competir con producciones foráneas mucho más baratas.

Los consumidores pagan precios más bajos, sí, pero los pagarían aún más bajos en un marco de libertad global de comercio. Las ayudas evitan que los agricultores quiebren sin distorsionar los precios globales más de lo que ocurriría si no existiese la PAC.

Ya que la única manera de evitar la desaparición de las explotaciones europeas sería el proteccionismo rabioso y eso no es posible.

La pregunta relevante es ¿a quién perjudican las ayudas de la PAC? Pues a los agricultores de los países en vías de desarrollo.

Naranjas de la China

Esta expresión se utiliza para dar una negativa cuando nos piden algo imposible de cumplir. La traigo a colación aquí para referirme al problema de los márgenes de la naranja, la quintaesencia que las Redes Sociales han encontrado estos días para referirse al enfado de los agricultores por el paro que les afecta, el SMI (que, por lo visto, también les afecta) y otras causas.

Según unos, los pequeños empresarios agrícolas producen a pérdidas por los bajos precios de sus productos de los grandes minoristas (poético contrasentido) que se comen sus márgenes y algo más.

Según otros, no es lo mismo una naranja a pie de naranjo que una en la estantería del súper. ¡Por supuesto que no, es muchísimo mejor la primera! Pero esta destrucción de su valor acarrea un mayor coste para los consumidores (otro contrasentido, menos poético). ¿Se entiende? No, ¿verdad? Volveremos sobre esto en unos días.

Del Imperio al Paraíso (fiscal)

From Empire to (tax) Heaven. El premier Boris Johnson acaba de anunciar que creará diez puertos francos en el Reino Unido.

Así, este país, campeón de eso de que «la mejor política industrial es la que no existe», se reconvierte en un gigantesco paraíso fiscal. Estaba claro que esta sería su deriva natural una vez «corregido» el despiste comunitario, aunque no es una buena noticia.

Desde que el RU perdió sus colonias, hace ya ochenta años, esta nación ha estado buscando su destino. La Crisis del Petróleo les azotó de cara tres lustros después, aunque el petróleo y el gas del mar del Norte se la protegieron por un tiempo. Paradoja escocesa, por cierto.

Ya veremos a qué conduce esta política. No me gusta este destino, pero adoro a este país y a sus gentes y les deseo fare well, fellow UK citizens and dear friends, Europeans malgré eux mêmes.

Competencia sobre railes

El AVE Low-Cost (AVLO) es una medida preventiva de RENFE frente a la liberalización del ferrocarril europeo.

Se prevé que a partir de diciembre de 2020 ya haya varias compañías europeas compitiendo en las mismas vías (de ADIF), entre ellas la española RENFE, el operador español.

Desconocemos qué cobrara ADIF a todos los operadores por el uso de la vía y si estos cánones de uso permitirán al gestor de las infraestructuras su plena amortización, además de la cobertura de sus costes de explotación y márgenes asociados.

Pero de mantenerse las tarifas que ha anunciado RENFE, que asumirán en mayor o menor medida el resto de los operadores extranjeros, es cuestionable que ADIF pueda amortizar plenamente las inversiones realizadas.

Necesitaremos transparencia para saberlo. Las costosas infraestructuras del AVE se financiaron con dinero publico y, en buena medida, europeo, y ya se sabe que el dinero público “es de todos”. Vale.

Enredados en la Red… Eléctrica Española

Lo de la “mujer del César” no es lo que se cree. Para los romanos, dicha expresión significaba que una simple sospecha, por más que infundada, acaba estropeando la reputación de una persona.

Así que no bastaba con no ser eso que no se debe ser, sino que la virtud debía ser tan exquisita que nadie pudiese albergar la más mínima sospecha. Lo de “la mano en el fuego por..”, vaya.

Y hete aquí que, de sopetón, se nos presenta un caso en el que el poder político interfiere a coces en el gobierno de una empresa cotizada.

Y si ha trascendido, y cómo, lo de la dimisión de su CEO, aduciendo interferencias políticas, pues el pueblo de Roma no se va a quedar tranquilo y va a pensar lo que no debiera.

Ya hay víctimas… y vencedores. Pero antes de los próximos circenses, esto, lamentablemente, se habrá olvidado.

El pez, la caña y… el manual de instrucciones

Si hay un principio liberal digno de tal nombre, aparte del de la igualdad ante la ley, es el de la igualdad de oportunidades.

Para llegar a realizarlo hay tantas recetas como idearios, en el mal supuesto de que todos los idearios buscasen con ahínco dicha igualdad.

No es fácil y puede intentarse por distintas vías, entre ellas la redistribución que, se sobreentiende, debe ser la de la renta. Pero hay varias posibles vías redistributivas para lograrlo.

La cadena que forman “talento-conocimiento-renta-riqueza” es muy interesante y suscita el apetito de muchos bienhechores de la humanidad, entre ellos muchos gobernantes.

Recuerden el dicho de los peces y las cañas de pescar: dale un pez si quieres que coma un día, enséñale a pescar si quieres que coma todos los días. Hasta ahora la mayor parte de las democracias se han centrado en la redistribución de la renta, pero no está funcionando. (Leer más)

Los coronavirus vuelven a la carga

Es inimaginable el daño que puede causar una epidemia si se descontrola el brote del “coronavirus de Wuhan”.

Ya van más de 100 muertes y 4.500 casos confirmados (28 de enero). Las autoridades chinas parecen haber reaccionado con rapidez y energía y han tardado poco en declarar la situación.

Los investigadores de la OMS están ya secuenciando genomas de coronavirus y en busca de remedios que no sean las cuarentenas y la restricción de movimientos.

Cuando la OMS tuvo conocimiento del SARS, en febrero de 2003, tres meses después del primer caso, ya se habían producido cinco muertes y 305 casos confirmados.

Un mes más tarde, la OMS declaraba el SARS una “amenaza sanitaria global”.

En abril, sus investigadores ya sabían qué causaba la infección. A su finalización, en septiembre de 2003, se habían dado 774 muertes y 8.098 casos confirmados. La acción temprana y decidida compensa.

Cesantes y «porsupuestos»

Como 2020 es año Galdós, a la espera de noticias sobre los Presupuestos Generales del Estado de este año, homenajeo a este gran escritor español eligiendo una palabra utilizada por el “cesante” protagonista de Miaú.

Los cesantes eran funcionarios variante “fijo discontinuo”, solo que en vez de depender de la estacionalidad dependían del turno político. Vuelto el jefe, se restablecían su trabajo, emolumentos y derechos. Se iba el jefe y todos a la calle.

La cesantía era tan sólida que una vez amarrada ya se podían casar los jóvenes “fanales de la administración” que poblaban (en cesantía y no) los cafés políticos y literarios (entonces eran la misma cosa, hoy no sé si queda alguno) de las capitales de provincias y no digamos los de la Villa y Corte. Los “porsupuestos” eran los Presupuestos del Estado, y en ellos cabían todos los favores imaginables. A ver como pintan los de este año Galdós.

Las pensiones, del frigo al horno

Las pensiones están otra vez en el centro del debate de la sostenibilidad, aparentemente resuelta la cuestión de la suficiencia, al menos para lo que queda de año.

Como se decía hace unos días aquí, las pensiones estaban en el frigorífico (no en el congelador).

Tras la revalorización acordada por el Consejo de Ministros del 14 de enero, ya se puede decir que han abandonado ese electrodoméstico de gama blanca para entrar en otro, también muy utilizado en casa, de gama marrón: el horno.

Las 65 centésimas, que, respecto a si se hubiesen revalorizado al 0,25%, representan un gasto en 2020 de 880 millones de euros. Pero si este gasto extra se consolida en los próximos 20 años y cada año se sigue revalorizando con ese 0,65%, habremos sumado (a tipos “0”, ¿no?) unos 89 millardos de euros (1 Millardo = 1.000 millones). ¿No creen que esto es un horno… al rojo vivo?

El Ministerio de Consumo al ataque

“Googleo” a hora temprana del 21 de enero las palabras “ministro Garzón consumo” y me encuentro con que las primeras referencias son a las declaraciones del nuevo ministro de este importante ramo acerca de la fiscalía.

También, aunque no tan destacadas, aparecen referencias a las intenciones del nuevo ministro para regular la publicidad y la actividad de las casas de apuestas y para un posible impuesto a la comida basura.

Ambas propuestas deben ser bienvenidas y aplaudidas, a la espera de su desarrollo, claro. Las referencias literales a sus declaraciones pintan bien: se trata de actividades con poderosos efectos externos negativos y hay un cierto “caos” competencial y regulatorio.

Si, ahora, cabe alguna recomendación es esta: prudencia y consenso. Este tipo de regulación no es fácil, mucho menos obvia.

Hay bastante que aprender de los errores del pasado, cuando una regulación o una fiscalidad mal orientadas provocan resultados no deseados.

Se ha desatado la competencia ¡A por el WMC!

Con estas palabras de la alcaldesa de Madrid se ha desatado la competencia, que promete ser dura, por adjudicarse la sede del Mobile World Congress.

Despojen de todo elemento accesorio la polémica casera (de descansillo de escalera, quiero decir) que se ha montado en los medios y redes sociales (con lo que se quedarán sin argumentos) y piensen por un momento lo hermoso que sería ver a dos grandes ciudades europeas, como son Barcelona y Madrid, competir noble y abiertamente por un evento que es cada vez más representativo de los nuevos tiempos, en la frontera de la tecnología y profundamente disruptivo de los estilos de vida..

¿No creen que nos merecemos algo de esto? Es decir, que, con argumentos, técnicos, de valor añadido, en buena lid, siguiendo un proceso de “destrucción creativa” probablemente ineludible, acabemos consolidando en España un evento S. XXI de primer orden mundial. ¡A por él!

El centro… de la diana

Cada día que pasa es más perentorio que el centro político y el liberalismo se restablezcan en España. Hay razones para pensar que el recambio en Ciudadanos, por deseable que sea para muchos, no va a funcionar. Entre ellas porque el inmenso capital político con el que Inés Arrimadas emergió de las últimas elecciones catalanas se quemó por etapas y hoy se encuentra muy disminuido. Alrededor de Manuel Valls, sin embargo, y en algún caso con su impulso, están dándose movimientos esperanzadores. Es el caso de “La España que Reúne” (Francesç de Carreras y Nicolás Redondo, entre sus promotores), de la que se sabe poco, lo cual no es buena noticia. El propio Valls está preparando Barcelona Pel Cambi para una presencia en el conjunto de España después de haber anunciado que se postulará su candidatura a la Generalitat en las próximas elecciones autonómicas. Poco más, la diana sigue vacía.

La competencia se gobierna

La defensa de la competencia es la defensa de los consumidores. Ambas facilitan que el mercado asigne eficientemente los recursos de manera que los márgenes de las empresas se reduzcan al mínimo que permita remunerar a sus propietarios y mantener su dinamismo innovador, y el bienestar de los consumidores aumente por la vía de más calidad, más cantidad y menor precio. El mercado tiene fallos en esta asignación y contra ello existen soluciones implementadas por los gobiernos bien testadas en la historia económica reciente. Los gobiernos también tienen fallos, e igualmente existen soluciones bien probadas. Todo esto, sin embargo, requiere gobernanza de última generación cuando la sociedad avanza impulsada por cambios profundos en el ciclo de vida de los individuos y la disrupción tecnológica. Gobernar para los consumidores es gobernar para los trabajadores, que también son accionistas de los millones de empresas que existen en España, no se olvide. (leer más)

Las pensiones pasan frío

El Consejo de Ministros del pasado 27 de diciembre había levantado una enorme expectativa acerca de la revalorización de las pensiones para 2020, en un 0,9%, se afirmaba, para compensar un avance casi de la misma magnitud previsto para el IPC a lo largo de 2019. No pudo ser. Por muy buenas razones, entre otras que el gobierno está en funciones. Pues, a pesar de las múltiples declaraciones de este acerca de que no se trata de una “congelación”, como en otras ocasiones se ha hecho expresamente, sino de que la revalorización se hará en el momento en que haya un nuevo gobierno constituido, la oposición en bloque ha anunciado actuaciones más propias de una decisión de congelación. Se puede estar de acuerdo o no con que las pensiones se revaloricen o se congelen, pero el gobierno en funciones no ha decidido esto último… aunque tampoco ha decidido lo contrario.

¿Deben acabarse los peajes?

Los precios intervenidos son anti-precios. Es decir, no los dicta la ley de la oferta y la demanda, sino la ley regulatoria que solo de manera muy imperfecta tiene en cuenta a las fuerzas del mercado. Cuando se otorga a un concesionario el derecho a explotar una infraestructura cargando un precio a los usuarios de esta, dicho precio se calcula ex ante, con una idea bastante difusa de cual va a ser su uso efectivo, aunque tratando de que la inversión acometida por aquel se recupere con un interés cuasi garantizado. Las concesiones de autopistas, en particular suelen otorgarse por varias décadas y a su final revierten a la administración que las pone gratuitamente a disposición de todos. Este es el problema. Que, en ausencia de ingresos vía peajes (que podrían mantenerse como una fracción de los concesionales), el mantenimiento y mejoras podrían acabar siendo muy onerosos para la administración.

¿Quién va a pagar el AVLO?

El 6 de abril de 2020, RENFE desplegará el “AVE Low Cost”, o AVLO, aunque apuesten a que le pondrán apelativos más ingeniosos. Por lo que la compañía ha dado a conocer, este servicio se iniciará en la relación Madrid-Barcelona y costará entre 10 y 60 euros, el Nirvana para los muchos usuarios y no usuarios que opinan que el AVE español es demasiado caro. Para que la explotación no sea una ruina total, RENFE avisa de que la experiencia a bordo no tendrá nada que envidiar a la de Ryanair. Con esta rebaja respecto a un trayecto actual, viajar en el AVLO costará menos que hacerlo en autobús. Un “contranatura”. Porque no me negarán que cuesta más mover un coche del AVE que un autobús. ¿Saben quien pagará estos viajes? Los que no viajan en AVE. Ya, ¿y si viajamos todos? Entonces serán nuestros hijos quienes paguen la deuda.

¡El liberalismo en España ha muerto, viva el liberalismo!

El descalabro electoral de Ciudadanos el pasado 10-N podrá llevar a muchos a creer que el liberalismo español ha muerto. En mi opinión, lo que ha sucedido es que quien ha muerto, o está al borde de hacerlo, es el partido que dijo encarnarlo y que tan estrepitosamente se ha quedado en la cuneta en el momento de la verdad. En realidad, quien mató al liberalismo español fue… el propio Ciudadanos. Tiempo atrás, cuando decidió subordinarlo todo a un objetivo incompatible con el ideario liberal: gobernar. (leer más)

Queridos lectores…

…si es que todavía estáis ahí,

Desde el pasado septiembre de 2018 no había vuelto a escribir un post en este blog (y me los prometía cada 15 días) … os pido perdón por este imperdonable retraso. Soy consciente de que desaparecer del espacio virtual durante tanto tiempo conlleva un riesgo severo, y lo asumo. (leer más)

A fuer de liberal…

Dentro de los por ahora ineludibles marcos ideológicos que encauzan (o constriñen) a cualquier gobierno, la acción política debe servir a la sociedad y a cada uno de sus integrantes, o a la mayoría. El gobierno que salga de 10-N debe dar a sus políticas un matiz liberal que, partiendo del respeto a la libertad, la igualdad (ante la ley y de oportunidades) y la democracia participativa, potencie la capacidad de los individuos para crear riqueza y establezca marcos sostenibles y justos de redistribución de los frutos económicos. Debe renunciar a una fiscalidad confiscatoria y distorsionante, restableciendo la exhaustividad de las bases imponibles y la progresividad de las cargas fiscales, así como orientando la asignación de los recursos resultantes de forma que se logre efectivamente la genuina igualdad de oportunidades por encima de la mera redistribución. Decía Indalecio Prieto que él era socialista porque era liberal. Pues que se vea.

José Antonio Herce